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Plata y coca: la guerra entre el ELN y el EPL por el botín que dejaron las FARC en el Catatumbo

La presencia de 10.000 soldados en la zona no ha impedido que los dos grupos armados se trencen a bala por un negocio que ya tiene comprador: el Cartel de Sinaloa

Más de 20.000 hectáreas de coca, contrabando de crudo y rutas de narcotráfico están en disputa en el Catatumbo. El ELN y el EPL se declararon abiertamente la guerra hace un mes y convirtieron la región en un campo de batalla. Los enfrentamientos han dejado más de 2.000 desplazados que están llegando principalmente a Ocaña y Pacheli, y el gobernador del departamento, William Villamizar, acaba de declarar la emergencia humanitaria. La situación es crítica, pero no parece que fuera a acabar rápidamente.

 

Hace unos días se conoció una grabación en la que el comandante de la Policía de Norte de Santander, el coronel Rafael Torres, y el comandante de la estación de Policía de Teorama, el sargento Juan Carlos Cárdenas, discutieron aireadamente por la manera en la que Cárdenas estaba haciendo su trabajo. Sin embargo, la pelea dejó ver el poco poder que tiene la policía en la región y la poca presencia del Estado. “De una vez le digo: yo tampoco voy a estar acá, güevón, a hacerme matar también”, le respondió el sargento Cárdenas luego de que el comandante de la Policía del departamento le exigiera hacer las rondas de seguridad necesarias, además de coordinar con el alcalde del municipio para garantizar el control. Tan solo hace unos meses, francotiradores del EPL mataron al sargento y a un auxiliar de la policía en Teorama.

 

En el último mes el ELN, encabezado en la zona por el comandante Gonzalo Satélite, quien lleva más de 20 años en la organización y tiene cerca de 500 hombres armados bajo su mando, ha secuestrado por lo menos 10 personas. La guerrilla ha tomado represalias contra el EPL o ‘Los Pelusos’ después de que incumplieran los acuerdos que tenían cuando se dividieron las rutas del narcotráfico y el control de los laboratorios. Un jugoso botín quedó en disputa con la salida de las FARC.

 

El Catatumbo es tercer productor de cocaína más grande en el país. El Cartel de Sinaloa, que se está convirtiendo en el grupo narcotraficante extranjero con mayor presencia en el país, tiene desde hace varios años una cercana relación con Los Pelusos, y la región está llegando a producir hasta 60 toneladas de cocaína mensualmente.

 

Según fuentes en la región, a principios del año los elenos habrían enviado un emisario para llegar a un nuevo pacto, pero alias Pácora, líder del EPL, quien llegó al poder luego de la muerte de ‘Megateo’, no aceptó. La guerra se desató.

 

Gonzalo Satélite está decidido a aniquilar a ‘Los Pelusos’. Desde Arauca han llegado más de 50 hombres para reforzar la tropa. El objetivo es claro: si los nuevos hombres armados no tienen lazos familiares en el Catatumbo no les temblará la mano para acabar con los colaboradores del EPL. Uno de los secuestrados en el último mes y medio era Arturo Baene, un reconocido líder social del Movimiento por la Constituyente Popular (MCP) en Teorama y excandidato a la alcaldía. Fue liberado el pasado 2 de abril con la intermediación de otros líderes que han sido obligados a asistir a las reuniones que convoca la guerrilla. En la región se dice que el MCP es la base social del EPL, por lo que su secuestro respondió a la guerra entre los dos grupos.

 

En respuesta, el Frente Libardo Mora Toro, principal brazo armado de ‘Los Pelusos’, declaró desde el pasado 15 de abril paro armado en la región. Incluso las alcaldías de 5 de 11 municipios del Catatumbo cerraron sus oficinas. Aunque el Brigadier General Eduardo Quiroz Chaparro, Comandante de la Fuerza de Tarea Vulcano Ejército Nacional encargado de la seguridad en el Catatumbo, aseguró que ya tomaron las medidas necesarias para vigilar las carreteras, todos los colegios de la región pararon las jornadas y cerca de 45.000 niños se quedaron sin clases.

 

La gente no confía en la presencia del Ejército a pesar de que hay 10.000 soldados en el Catatumbo dedicados a parar los enfrentamientos entre ELN y EPL. “Los hombres del ejército no los ven porque no andan por ahí con letreros en la solapa ni con megáfonos diciendo que son elenos o son pelusos o son disidentes o son bacrim, pero los soldados al igual que nosotros sabemos que uno o dos de ellos son suficientes para quemar, matar e intimidar”, comenta un profesor en Tibú que se está viendo afectado por el paro armado.

 

Sin embargo, la gente en el Catatumbo está cansada. Más de 50 líderes sociales de la región se están reuniendo en el corregimiento de Pacheli para exigir la libertad de todos los secuestrados y presionar al gobierno y a las Fuerzas Militares para que actúen y hagan presencia en la zona. Las declaraciones del ministro de Defensa Luis Carlos Villegas no cayeron nada bien después de asegurar que no sabía por qué habían parado las clases. Justo después de sus declaraciones en San Calixto mataron a dos personas y desplazaron a decenas de personas, amenazadas por los grupos. Ahora, los diálogos de paz con el ELN parecen estar en un callejón sin salida con el anuncio del gobierno ecuatoriano que dejó de ser país garante y sede de la mesa de negociación. Mientras en el Catatumbo se declara una crisis humanitaria por la guerra sin cuartel que se vive, en Quito Pablo Beltrán y sus negociadores esperan que Chile se convierta en su nuevo refugio para buscar el fin del conflicto y una posible paz.


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